En la modernidad la reflexión moral tiene el grave problema de la dificultad de reinventarse tras la crisis de la metafísica y de la ontología. ¿Cabe hablar de ética dejando de lado toda referencia a la naturaleza humana y a las potencias de la vida anímica?. Mi criterio es que sin cierto retorno a la tradición clásica no hay posibilidad de reflexión moral alguna. Y el caso es que redirigir la mirada al aquinate o a Aristóteles o a la Grecia del llegar a ser, gygnomai, al moderno lo violenta. Se señala un horizonte, el de la propia naturaleza desplegándose brindando salud y figura. Lo dicho implica un cartograma pero la modernidad es basicamente deshacer y rehacer para volver a deshacer y rehacer a golpe de deseo y sin atender a marco o límite alguno. ¿ontología versus mercado?. Precisamente entre los intervinientes en el video está Fernado Muñoz al que dedique al que dediqué ya una entrada en el blog. en fin, les dejo con un programa bien estimulante. Ahí va el enlace.
lunes, 29 de junio de 2026
En la taberna: la cuestión de la virtud
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ResponderEliminar"Llegar a ser lo que es" (el gygnomai) es el eje de la individuación. No se trata de un retorno a una esencia fija, sino de un devenir consciente de la Totalidad (el sí-mismo). Ese "fruto abundante" del que habla Llorente es el símbolo del árbol alquímico: la psique que, tras larga cocción, da su fruto dorado. La virtud aquí no es moralina represiva, sino vitalidad orientada, la energía psíquica (libido) fluyendo hacia su telos natural.
¿Por qué violenta el horizonte de plenitud? Porque el hombre moderno ha hipostasiado su Persona (el rol social y consumista) y reprime su Sombra. Recordarle que "está por hacer" le exige enfrentar el vacío de su interior, dejar de ser un mero apéndice del mercado. El mercado administra existencias porque reduce al individuo a homo economicus, una función estadística. La virtud, en cambio, exige soledad, introspección y el heroísmo de cargar con el propio destino. Eso asusta, porque revela que la vida no es un producto que se compra, sino una llama que quema.