Revisando el pendrive de archivo y reserva, buscando extravíos, me encuentro con este texto, ya casi olvidado, sobre impresiones en relación a diversos filósofos y pensadores que me ha hecho mucha gracia. No recuerdo cuando lo escribí pero debió de ser para alguna historia juguetona del Facebook. Ahí va con ese mismo espíritu de juego vespertino por si pudiera interesar. Considérenlo un juego necesariamente apresurado, enmendable e incompleto.
Filósofos
que odio: Por el
compromiso con la verdad que supone filosofar poco sentido tiene eso de odiar
un filósofo. Eso si, hay posturas recriminables éticamente en diversos
filósofos vinculadas con la propia filosofía. Pienso en Mario Bunge al
comparar a determinadas corrientes filosóficas contemporáneas con las
pseudociencias más estúpidas... No es algo propio de filósofos tratar a los colegas
de tal guisa considerando además el elevado curriculum y capacidad de los colegas de los que así habla. Otra cosa es la crítica dura completamente legítima.
Filósofos sobrevalorados: Más que
filósofos ciertas hermenéuticas de determinados filósofos o de áreas enteras de
la filosofía La hermenéutica moderna e
ilustrada de la filosofía griega determina su comprensión al día de hoy pero, en realidad, es
el gran lastre que la intercepta.
Filósofo
infravalorado: Quizá a
alguien le sorprende que nombre a Francisco Suarez. No es un filósofo
que me sea especialmente afín pero el giro racionalizante que imprime a la
metafísica es importante de cara a entender el barroco, el despliegue de la
modernidad temprana y el devenir de la propia metafísica. Además, es un autor
decisivo para entender el siglo de oro y el barroco español. Desconocerle, tanto a él como la escuela de Salamanca, es lo que hace decir a algunos que no hay una tradición filosófica española. Filosóficamente hablando el siglo XVI, con los erasmistas en la primera mitad y los neoescolásticos en la segunda, fue un siglo potente y variado.
Filósofos que amo: Platón, ese cuerno de la abundancia, en términos filosóficos, que acoge tantos trazos por desarrollar. Esa referencia a la que uno se acerca y se aleja pero que siempre está ahí. No olviden sazonar al ateniense con el temple aristotélico. No se crean eso de su inconciliable confrontación. En el siglo XX Gadamer o Reale lo dejaron bien clarito.
Filósofo de culto: Ernst Jünger, su pensar desde el ensayo es mucho más lucido que el de muchos filósofos. Sus libros son el perfecto compañero de viaje. Siempre pertinente en sus visiones. Sus libros, desde siempre, han sido libros de cabecera.
Filósofos que puedo leer una y otra vez: El estoicismo romano, Cioran, Nietzsche, Ortega… Los que tienen la virtud de acompañar incluso en el disenso… Por cierto, leyendo la Numancia de Cervantes cada vez veo más desencaminado eso tan nietzscheano de lo humano demasiado humano… Cervantes tuvo más tino a la hora de divisar lo excelso en el hombre.
En general, y sobre todo, esos textos que desbordando lo
estrictamente filosófico abren la palabra a una perspectiva sapiencial que
interpela la potencia de la vida del alma y su capacidad de quedar abierto a la
vida que se la brinda. Pienso en los textos del budismo zen, del sufismo y de los padres de la Iglesia; estos últimos tan atentos a la hora de vincular reflexión filosófica y praxis espiritual.
Filósofo
que me hizo enamorarme de la filosofía : Nietzsche, en mi juventud, sin lugar a dudas. Las mocedades
del Cid...
Filósofo
que puso mi vida del revés: En
realidad no es un libro estrictamente filosófico. Desborda la filosofía desde una perspectiva
puramente sapiencial e iniciática. Me refiero al Tratado de la Unidad atribuido al
murciano Ibn Arabi. Hay libros que son carne y cuerpo efervescente. También es
atribuido a Balyani un discípulo del también hispanomusulman Ibn Sab´in.
La traditio sufi ibnarabiana lo considera de Ibn Arabi. Sobre esta cuestión habrá que decir algo algún día
Filósofo
que me sorprendió: Schelling, el Shelling del diálogo Bruno y del Sistema del
idealismo transcendental. Michaux -un ensayista- al recordarnos esa
experiencia metafísica originaria, acaso mejor una acontecer originario, que la
metafísica habría olvidado enajenando su sentido.
Filósofo
culposo: No veo culpa
en filósofo alguno. Puedo atisbar medrosidad en alguno a la hora de pensar pero
no un sentimiento culposo. San Agustin demostró medrosidad al no
defender a su maestro Orígenes tras requerírsele que se posicionara
en la controversia origenista. Su silencio, con todo, es lo suficientemente
revelador de su resistencia a cuestionarlo.
Filósofo
que me perturba: Kant;
todo un desafío para cualquiera interesado en la ontología. Esta no puede pasar
por alto que la cuestión del ser es indesligable de la trama del conocer humano y de la sección de lo real
que el hombre habita. Algo que, en absoluto, desdice la cuestión del ser. El
conocer del hombre participa del propio despliegue del ser.
Un
filósofo del siglo XX: Heidegger.
Siempre se aprende del alemán aunque su lectura me llevo mas bien a
reconsiderar y re-eleborar la tradición metafísica. Aubanque, al final,
resulta más lúcido en su posicionamiento respecto de la crisis de la metafísica.
Filósofos que aguardan: Estoy a la espera de hacer un abordaje en profundidad del platonismo renacentista, de María Zambrano y de Simone Weil. nuestro ángel custodio para estos días de crepúsculo. Me gustaría conocer mejor la obra de Gustavo Bueno. Junto a Ortega son los filósofos españoles de mas fuste en el siglo XX.
Rama
favorita de la filosofía: Ontología
entendida desde ese acaecer en el que el ser se brinda con el telón de fondo de
la teología negativa. Fenomenología; la filosofía arraigando en la capacidad de experiencia del cuerpo y en los tránsitos del alma...

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