Tras los trabajos de Kerenyi o Walter Otto bastante vamos sabiendo sobre el dios Dionisos en tanto dios mediador entre el hombre y lo divino y, por tanto, dios salvífico para los hombres. De doble naturaleza -dios pero también humano-, hijo de Zeus y de la humana Sémele, que muere y resucita... Ahi va una brevísima nota sobre un texto de "Las bacantes" de Eurípides. En la foto el relieve de una ménade danzando en honor de Dionisos
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Nos dice Eurípides en las Bacantes en boca del sabio Tiresias...
"¿Escuchaste su blasfemia? Penteo se atreve -¿escuchaste?- a injuriar al dios de la alegría. Al hijo de Semele, quien al comenzar la fiesta coronada de alegría es elegido como líder entre todos los dioses ; pues sus dones son la alegría y la unión del alma en la danza.Cadmo, el nombre Penteo significa dolor. Concédate Dios que él no traiga algún duelo a tu casa. No tomes esto como una profecía ; He juzgado sus actos. Palabras tan necias sólo revelan a un necio"
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Dionisos, dios de la alegria, de la sobreabundancia del alma y de la physis, de la naturaleza indestructible que nos dijera Walter Otto, de la zoe(1), de la vida toda, de su fertilidad en formas y de su recurrente productividad, de la naturaleza contemplada desde la humana medida, del alma ordenada en la danza sagrada. El alma aquilatada, el alma que llega a ser divisando su propia figura de plenitud: Gignomai
Dionisos, ¿cómo eran tus misterios?. Sabemos que el ritual derramaba en su pasaje las bendiciones de lo extático y el acercamiento a lo divino. Sabemos que las mujeres tenían ahí su preferencia y privilegio. Sabemos que se danzaba y se recitaba ese kirie eleison que aun nos resuena. Sabemos de la salvación por la salud promovida desde el ritual. Sabemos de la existencia de un discreto hyerogamos, esto es, un matrimonio con el amante celeste, una unión íntima, espiritual y corporal, entre el dios -representado por un efebo- y las más aventajadas cófrades del culto mistérico; algo acaso solo entendible desde una práctica ritual de sexualidad sagrada. Así, en todo ello, quedaba abierto un sofisticado método ritual de trabajo sobre el alma, de conjura, de enthusiasmos, de mania en el sentido plátonico del término... ¿De modificacion o alteración de conciencia?, que se diría ahora tan precariamente...
Nos faltan las palabras y, en lo referente a Dionisos, se quedaron con eso del vino desbocado de los festivales más populares. Las palabras hurtadas: Manía y entusiasmo, en su sentido más sagrado. La mania que nos dijera Platón; la conmoción, el estremecimiento y la sacudida del alma en la bendición y el empujón de lo divino. Las mayores venturas nos vendrán de la mania si ésta queda bendecida por los dioses nos dirá el ateniense. Platón nos hablará de la mania poética, de la mania amorosa, de la mania mistérica... El significado actual de manía nos da pocas pistas sobre lo sagrado; más bien lo desplaza al sumergirlo en lo patológico. El de entusiasmo se limita a calificar emociones y tampoco lo convoca con finura. Ambos términos se han alejado en su su significacion de la esfera inciática de la apertura a lo sagrado. No convocan lo mismo que en su día convocaron. Con todo, la potencia de la palabra y de sus resonancias ahí queda tendida en el lenguaje.
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Rechazar al dios es rechazar la alegría y la vida festejándose. De ahí la gran blasfemia que supone. Una blasfemia que combate contra lo humano liberándose. En "Las bacantes" Eurípides nos lo recuerda taxativamente en el trágico destino de Penteo oponiéndose al culto dionisiaco y a la celebración de sus misterios. Penteo es el dolor nos dirá... Ni acabar con el culto, ni restringir a las mujeres su asistencia es planteable. Bien sabido es que la celebración de los misterios dionisiacos escandalizaron a la sociedad romana. También escandalizó a la Grecia bienpensante el emerger de este dios, tan humano, pero de rango análogo al de los olímpicos. Un dios que gustaba del retiro en la penumbra de los bosques y no tanto del culto en la polis. Dioniosos muere, Dionisos resucita: hombre y Dios... Dionisos eleuterio, Dionisos libertador. Las mujeres y algunos hombres emboscándose en la noche.
(4)
Semele, madre de dios, madre de Dionisos. De entrada, y como mortal que era, murió tras contemplar el brindarse de Zeus en su plenitud celeste. ¿Acaso no son mortales los arcanos mayores?, nos recordara Ernst Jünger en Heliopolis(2)... El fuego divino la transformó en fuego brillante y ahí perdemos el rastro de Semele asimilada al rayo de Zeus, el fulgente; del mismo modo que una gota de agua, o una ola, desaparece en el mar al que se lanza... Su hijo Dionisos tambien encontrará el eros en una humana, Ariadna, a la cual desposará en el festejo de la vida y sus formas siguendo a ambos en gran cortejo desatado. Las bodas plenas del hombre y lo divino como nunca antes se habían visto. El alma preñada del dios en la figura de Ariadna. Lo humano imponiéndose al Minotauro...
Recordemos que la verdadera victoria frente al Minotauro la alcanza Ariadna, y que Teseo sigue la pauta que se le marca. Así la figura griega de lo heroico encuentra su apogeo en la atención a Ariadna entregada al dios, en lo humano bien atento al cortejo de Dionisos que acoge la vida toda, amor fatum, atención enamorada a lo que se brinda y es... El alma, Teseo, Ariadna, el Minotauro... La danza de Dionisos, de la mano de Ariadna, sanando y ordenando las almas en una alegria entusiasmada. Teseo, no debería perder la gran senda de Ariadna, ni olvidar la intimidad con el dios... El mythos y las palabas que nos dicen.
(1) El griego clásico distingue entre la byos, la vida de cada organismo, y la zoe la vida toda, la vida en un sentido general.
(2) Cfr, "Heliopolis". Jünger nos lo dice en relación al experimentador Antonio Peri.
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BIBLIOGRAFIA
Karl Kerenyi. Dionisios, raiz de la vida indestructible.
Karl Kerenyi. Los dioses de los griegos.
Karl kerenyi. La religión antigua.
Walter Otto. Dioniso, mito y culto.
Walter Otto. Teofania, el espíritu de la antigua religión griega
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