Un texto breve que, sencillamente, introduce a Pasolini. Visionario, lúcido, perturbador, provocador y, en todo caso, indispensable. Pasan los años y la actualidad de su mirada se hace cada vez más vindicable. Pasolini, más allá de los unos y de los otros, más allá de toda pauta de corrección. En la entrada el enlace a la magnífica charla de Ana iris Simón sobre este cineasta y poeta.
Supongo que a ese imaginario que nos venden y nos cosifica le vino muy bien que a Pasolini le matara un posible chapero atribulado para así erosionar la imagen de alguien intratable desde cualquier criterio de corrección política. Quién sabe; hay demasiadas miradas sobre su muerte. No voy entrar en ellas. La intimidad de cada cual me parece un área de respeto que no nos incumbe y que, en todo caso, solo incumbe a Dios.
Por lo demás es cierto que Pasolini era abiertamente homosexual y que, al tiempo, criticaba la llamada liberación sexual de los sesenta. Advertía que la sexualidad, el deseo y el sello de los cuerpos no pueden tasarse desde a prioris de consumo. Era nítidamente de izquierdas por lo que entendía la realidad política desde la lucha de clases. Al tiempo, era crítico con esa corrección política que impide debatir sobre el aborto considerándolo, sin más, un derecho. Es más, se enfrentó con toda la izquierda de su tiempo por la ley del aborto apelando a la sacralidad de la vida en su famoso artículo "Estoy contra el aborto". Pasolini era comunista y ateo, si, pero eso no impidió que nos dejara una de las mejores películas sobre la vida de Jesús...
Estamos a una personalidad compleja que no se deja reducir a las típicas categorías de estabulación del entendimiento. A los que necesitan de un refugio ideológico para ordenar su mundo personas así les violentan pero lo cierto es que solo las gentes verdaderamente disidentes, al margen de la convención social, enseñan a pensar precisamente por ser capaz de desafiarnos. No hablamos de un tema baladí. A Sócrates le mataron precisamente por eso; por animar a entender el mundo dejando de lado los criterios fijados desde la convención social dominante, esos criterios que el humano demasiado humano asume para poder socializarse y ser reconocido en sociedad.
Siendo un revolucionario duro la mirada de Pasolini a los revoltosos del 68 resulta desoladora. Con tino advertía de un deslizamiento decisivo en lo que llamamos izquierda y que resulta indispensable para cogerle el pulso al tiempo que nos inhabita. La izquierda realmente existente iba dejando de entenderse desde la lucha de clases, desde la cohesión social que exigía la clase obrera, para asumir como gran seña de identidad toda una serie de cuestiones que aludían a diversas libertades privadas y, en general, a lo que podríamos llamar libertad de costumbres. Se hace evidente que más allá de la pertinencia de esa libertad de costumbres poco tiene que ver ésta con la lucha de clases... Pasolini era, en realidad, un visionario que le tomaba el pulso al mundo porvenir advirtiendo como la izquierda se licuaba en una especie de liberalismo crítico con la moral tradicional, con sus luces y sus sombras...
La presente entrada solo pretende ser una llamada atención sobre un intempestivo y un inclasificable pero capaz de fracturar toda horma. De él me quedo especialmente con su modo de entender la poesía como algo que no se deja someter por las dinámicas de consumo del tiempo presente. La poesía como tierra liberada, la poesía como esa arma cargada de futuro… Les dejó con su provocador poema sobre los revoltosos del 68 y con la sugerente charla que Ana Iris Simón le dedicó…
“Vais con retraso, queridos. / Ahora los periodistas de todo el mundo (incluidos los de las televisiones) / os lamen (como aún se dice en la jerga universitaria) el culo. Yo no, queridos. / Tenéis cara de niños de papá. / Os odio como odio a vuestros papás. / (…) Cuando ayer en Valle Giulia os liasteis a mamporros/ con los policías, / ¡yo simpatizaba con los policías! / Porque los policías son hijos de pobres. / Vienen de las periferias… En Valle Giulia, ayer, / se desarrolló, pues, un episodio / de lucha de clases: y vosotros, queridos (bien que en el bando / de la razón) erais los ricos, / mientras que los policías (que estaban en el bando / equivocado) eran los pobres…».
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